Historia - Club Deportivo Logroñés
La Historia
1924-1940: Club Deportivo Logroño. La antesala.
El Club Deportivo Logroño era, sin lugar a dudas, la continuación de aquellos equipos que como el Recreación Club disputaba sus partidos en el campo ubicado en la carretera de Zaragoza, muy cerca del hoy hospital San Millán. Aquel equipo del C. D. Logroño necesitaba contar con campo propio para impulsar el foot-ball, ya que entonces venía disputando sus partidos en el campo de La Trilladora a unos horarios infrecuentes, como le ocurrió el año de su fundación cuando tuvo que jugar a las nueve de la mañana ante el San Antonio.
En el terreno donde se iba a ubicar el actual campo de Las Gaunas existían unas fincas, en la parte sur de Logroño, propiedad de las hermanas Gaona, por deformación en la pronunciación se pasó a llamar de los terrenos de las Gaonas, primero y Las Gaunas posteriormente. El primer equipo del Club Deportivo Logroño hizo su presentación en el campo de Las Gaunas.

El C.D Logroño emitió mil obligacionesde 50.000 pesetas el 1923 convencimiento para 1934.
Fue el 15 de junio de 1924 frente al conjunto francés Vie au Grand Air, al que vencieron los riojanos por 3-0. El primer gol de Las Gaunas fue obra del jugador del Club Deportivo Logroño, Ramón Castroviejo, un joven deportista logroñés que con el paso de los años se convertiría en un oftalmólogo con fama mundial.
El C.D. Logroño consiguió, en su primer año, dieciséis victorias y cinco empates en los veintisiete partidos jugados. De éstos, veintidós se jugaron en Las Gaunas y cinco en otros campos. Consiguió sesenta y cinco goles a favor y treinta y ocho en contra. El Alma Mater del fútbol de Logroño en esta »poca fue Pepe Guillén, un zapatero al que todo el mundo escuchaba embebido, como el "catedrático" del fútbol. La temporada 1925-26, el Club Deportivo Logroño se proclama campeón de la Serie C y asciende a la Serie B para la temporada siguiente.Y en la temporada 1927-28, quedó campeón de la Serie B guipuzcoana y por ello ascendió a la Serie A.

Así era el campo de Las Gaunas en esta época.
1940-1950: Los comienzos de un nuevo Club
Una vez finalizada la guerra civil, en junio de 1940, después de varias gestiones realizadas por los hombres que gustaban de practicar este deporte del fútbol en Logroño, nacía el nuevo Club Deportivo Logroñés con Manuel Sainz Marco como su primer presidente. El Logroñés, que tuvo su primer domicilio social en el café Suizo, entró a formar parte de la Federación Guipuzcoana en la que se mantendría hasta dieciséis años después.

La primera temporada del Club Deportivo Logroñés.
El Logroñés comenzaba cada temporada jugando en categoría regional pero merced a sus buenas clasificaciones entraba a jugar la Tercera División cada año. Con Alberto Pastor en la presidencia iba a llegar el primer ascenso a Segunda División. Fue en la temporada 1948-49, el Logroñés jugó la fase de ascenso con el Avilés, el Tortosa, el San Andrés, Caudal de Mieres y el Huesca. Con seis victorias, un empate y solamente tres derrotas, el Logroñés conseguía la primera plaza de la clasificación, permitiéndose el lujo incluso de perder los dos últimos partidos. Se iniciaba así una época nueva con el Logroñés en la Segunda División después de sus primeros diez años de historia.
1950-1960: A las puertas de primera
Equipo en la temporada 1958-59.
Debutaba el Club Deportivo Logroñés en la Segunda División en el comienzo de esta época. Se fundaba el Logroño Recreación Club, que iba a ser como un filial de donde saldrían muchos jugadores para el equipo blanquirrojo a lo largo de los años. El club hizo una más que aceptable temporada en su debut en la categoría. La siguiente fue una temporada histórica que estuvo a punto de llevar al Logroñés a la Primera División, pero no pudo rematar la faena en la promoción y se quedó el quinto de los seis equipos que pugnaban por el ascenso. En la temporada 1952-53 se convertía el Logroñés en filial del Valladolid en una entente que duraría muy poco tiempo, ya que el Logroñés rompió el acuerdo unilateralmente. Este año el presidente fue Víctor Romanos y acabó el técnico Gabriel Andonegui quedando el equipo en la quita posición final. En el aspecto económico, hubo un superávit de 122.000 pesetas. Sin embargo, los problemas económicos iban a comenzar a dejarse sentir en el club y a ser algo que toda la vida ha tenido en vilo al Logroñés, hasta el punto de poder incluso desaparecer. Alfredo Fernández Barinaga llevó las riendas del club la temporada 1953-54, y lo cierto es que comenzaron los problemas de mantenimiento del club con campañas cada vez más irregulares, cambio de entrenadores para intentar lo casi imposible: mantenerse en Segunda. En la siguiente temporada se consigue la quinta plaza, pero el déficit acumulado asciende a 400.000 pesetas. Los jugadores se van y comienza una crisis que finalizaría con el club en Tercera dos temporadas después. Así tenemos al equipo en "el pozo de Tercera" del cual le costó mucho salir, empeora la situación económica, el equipo no da espectáculo y el público no acude al campo.
1960-1967: Del pozo... a la segunda división
Tras el gol, los abrazos. Estaba consiguiéndose el ascenso. Ahí es nada.
El "pozo" de la Tercera División era demasiado hondo para el Logroñés y pronto comenzó a estar con el "agua al cuello". Los jugadores estuvieron varios meses sin cobrar, estuvieron también a punto de hacer un plante en un partido, pero a base de mucho esfuerzo, todo fue volviendo a su cauce. Alberto Pastor volvió a coger las riendas del club en la temporada 1961-62, y lo cierto es que el aficionado respondió ante el "SOS" que se lanzó desde el club. Después de una brillante campaña, se perdió en la promoción por lo que no se ascendió que hubiera sido la tabla de salvación. Todo esto se había conseguido con lo que se denominó "Operación Chatarra" por la que Logroño se convirtió en montones de muebles, utensilios, etc. viejos que fueron recogidos por un camión en todos los puntos de la ciudad para sacar un importante dinero para el conjunto blanquirrojo. Ángel Pastor supo trabajar para conseguir sacar a flote de forma definitiva la entidad en años difíciles en los que deportivamente el equipo iba consiguiendo estar siempre arriba, pero sin llegar a ascender, que era lo que todo el mundo quería y lo que el club necesitaba. El Logroñés consiguió al año siguiente (1962-63) la tercera plaza e idéntico puesto doce meses después. Por fin en la 1965-66, con Félix Andrés ya a pleno rendimiento en el mando de la nave blanquirroja y con Manuel de Nicolás en el banquillo, el Logroñés iba a lograr el ascenso a Segunda División. Se había hecho un esfuerzo grande contratando jugadores, y a mitad de temporada se volvió a fichar a hombres importantes para buscar subir definitivamente. La pena fue que la temporada siguiente, marcada por el desatino del equipo, este volvió a la nefasta Tercera División de la que tardaría tres años en salir de nuevo.
1967-1974: La era Remón
Con el Logroñés de nuevo en Tercera División iba a comenzar la denominada "Era Remón", que comenzó con mucha fuerza, pero que finalizó con graves problemas. En la temporada 1967-68, el Logroñés tuvo todavía como presidente a Félix Andrés, quedó en el octavo lugar de la clasificación al tiempo que llegaba a la presidencia Cesáreo Remón. Román Galarraga, fue el gran hombre del ascenso un año después con una temporada completísima y con la famosa delantera de los 120 goles compuesta por Hernáez, Lavernia, Amantegui, Goicoechea y Arrieta.

Recepción tras el triunfo y ascenso a Segunda después de derrotar al Hércules. Remón, como presidente, y Galarraga, como entrenador del equipo, estaban en su mejor época.
Los blanquirrojos consiguieron llegar a la promoción en la que les tocó enfrentarse al Hércules. Empate a un gol en La Viña y a dos goles en Las Gaunas, por lo que se disputó un tercer partido en el Santiago Bernabeu y ganó por 3-1, consiguiéndose el ascenso. El recibimiento fue multitudinario. No fue fácil el retorno a la división de plata. Ese año, al final, se tuvo que jugar la promoción descenso. Salvó la categoría y se avecinaba otra gran campaña blanquirroja, la mejor durante muchos años. Cesáreo Remón contrató a León Lasa para dirigir al equipo y éste fue haciendo fichajes y consiguiendo cesiones, formando un equipo muy compacto, que daba juego, ofrecía espectáculo, conseguía resultados y se situaba enseguida como uno de los gallitos de la división y con alguna aspiración incluso de subir a Primera. Esa temporada 1971-72, fue excelente en todos los sentidos, y cuando se pensaba en la siguiente que iba a consolidar el equipo, el Logroñés llegó el fracaso que iba a terminar con todo lo que había intentado Cesáreo Remón. El déficit acumulado de 22 millones de pesetas dieron con la dimisión de Remón. Nadie quería ese club ruinoso que había dejado Remón y una Junta gestora se hizo cargo del club durante varios meses buscando un presidente para la entidad. El 15 de enero se celebraba la asamblea y era nombrado José Luis Lázaro Carasa que salvó al club de desaparecer y tuvo, en la época siguiente, una labor difícil, oscura, que sirvió para que el club continuara vivo.
1974-1981: Años de austeridad y transición
En el año del ascenso, 1977-78. El presidente José Luis Lázaro Carasa, junto a Luis Aloy, el entrenador. En la foto, Pita, Sabia. Eloy, Hugo y Manolo González.
Tampoco lo conseguiría al año siguiente con Román Galarraga de nuevo en las filas blanquirrojas. Román fue cesado cuando el equipo andaba con siete positivos, algo que muchos no entendieron, y fue sustituido por Ernesto Garrastachu. El Logroñés siguió por la zona de arriba y consiguió el segundo lugar que daba opción a la promoción. Tras esa temporada, la 1976-77, comenzaba con buenos auspicios, puesto que iba a existir una remodelación y ascenderían diez equipos a Segunda División B. Se acabó en decimotercera posición, con lo que el Logroñés no podía ascender a la recién creada Segunda B, cuando era uno de los favoritos a priori a conseguir uno de los primeros lugares. La temporada siguiente, la última de José Luis Lázaro como presidente y con Luis Aloy como entrenador se solucionaría todo. Aloy supo trabajar con los jóvenes riojanos y conseguir su mejor rendimiento ascendiendo el equipo tras quedar el primero de la clasificación al finalizar la temporada. Se había conseguido salir del pozo de la Tercera otra vez y nunca más se volvería a bajar a esa División que tantos problemas suscitaba por aquello del desencanto de la afición que se dejaba sentir en las taquillas, el número de socios, etc. Sin embargo, no todo iba a ser tan positivo. Cesáreo Remón se presentaba a la elección para la presidencia del club y se le pusieron todo tipo de trabas para que no pudiera conseguirlo. Al final volvía Remón a ocupar la poltrona presidencial del club. Siguió Luis Aloy de entrenador, pero a mitad de temporada le sustituyó Ernesto Garrastacho, hasta que llegó Juan Arriarán de nuevo. En la temporada1979-80, se hizo una regular campaña liguera, encandilando a la afición en la Copa del Rey, donde alcanzó a octavos de final, llegó a enfrentarse al Real Madrid, primero en casa perdiendo por 2-3 con goles de Lotina que empezaba a sonar como goleador y que iba haciéndose con la afición riojana. En el Bernabeu, el partido de vuelta, el Logroñés perdió 2-0 y dejaba la competición.
1981-1987: A segunda y después... ¡A primera!
La temporada 1981-82 fue prácticamente una continuación de la anterior, ya que todo siguió igual. Cesáreo Remón continuaba presidiendo la entidad blanquirroja y José Ramón Fuertes seguía al frente de los destinos técnicos del club. Al termino de la campaña, Joaquín Negueruela fue proclamado nuevo presidente del Logroñés sin necesidad de acudir a votar. Comenzó la temporada 1983-84 y seguía Defín Alvarez como técnico. Al final de la temporada consiguió el ansiado retorno a la Segunda División A, después de trece años de ausencia de la misma. Se consiguió el pase en el último partido al ganar en el último minuto por 2-1 al Osasuna. La temporada 1984-85 suponía el reencuentro del Logroñés con la Segunda A, continuando las estructuras del club como en la campaña anterior. Joaquín Negueruela seguía al frente y Delfín Álvarez dirigía el equipo. La temporada fue francamente buena, finalizando los blanquirrojos en una buena posición en la tabla y destacando la labor de los goleadores blanquirrojos, que comenzaban a ponerse de moda en España, como Gabino, Rus y Lotina, que había vuelto del Castellón. La segunda temporada de este ciclo de Segunda A, la 1985-86, se inició con un equipo que jugaba, ofrecía espectáculo y ganaba partidos, llegándose a sumar seis positivos en los primeros meses de competición, y siendo invictos hasta el mes de noviembre.
El júbilo entre los jugadores y afición fue extraordinario. No era para menos. Aquella jornada fue la que más banderas blanquirrojas vio Las Gaunas. Era el año 1984.
La temporada 1986-87 se ponía en marcha con novedades en la forma de disputarse la competición, ya que fueron introducidos los play-off, de forma que, una vez finalizada la competición, los doce primeros disputaban la fase de ascenso en dos grupos. Los seis últimos disputaban la permanencia y los puestos de descenso. El Logroñés se clasificó el tercero en la competición normal y se colocó en el play-off con el Valencia, Elche, Bilbao Athletic, Recreativo de Huelva y Hércules. Ascendía el primero de cada grupo y el segundo que más puntos tuviera. En plenas fiestas de San Bernabé, a una jornada del final, el Logroñés conseguía el histórico ascenso a Primera División, jugando contra el Valencia en Las Gaunas. Noly marcó el gol del triunfo riojano y daba al club ese ascenso extraordinario en su historia. Comenzaba ya algo nuevo e inesperado en la historia del club.
1987-1990: El Logroñés en primera división

Después de múltiples celebraciones por lo conseguido, frotándose todavía muchos aficionados los ojos, comenzaba la primera temporada del Logroñés en la División de Honor del fútbol español. Joaquín Negueruela continuaba en la presidencia del club y también seguía como entrenador Jesús Aranguren. Todo el mundo soñaba con ver en Las Gaunas a los mejores equipos del fútbol español, y en esta temporada iban a tener la oportunidad tan ansiada. La permanencia era el objetivo, e incluso más de uno daba al Logroñés como "ave de paso" por la Primera División. El Logroñés iba sumando negativos durante la primera vuelta, pero le fue cogiendo el aire a la categoría y después de una excelente segunda vuelta se conseguía la decimotercera plaza de la clasificación. No sólo se había jugado en Primera División, sino que se había conseguido la permanencia. Justo en esas fechas, mayo del 1988, se celebraban las primeras elecciones a la presidencia del Logroñés. Dos candidaturas llegaron hasta las urnas: la encabezada por Fernando Villamor y la encabezada por Marcos Eguizábal, quien contaba con Joaquín Negueruela como asesor. Este apoyo del anterior presidente hizo que Marcos Eguizábal se hiciera con la presidencia.

Pero no todo iba a ser fácil. Tras mantener la categoría se desorbitaron las cosas, y cuando el equipo, en la primera vuelta, anda con un solo negativo y quedaba prácticamente eliminado de la Copa al perder 5-1 con el Betis, se contratan los servicios del argentino Carlos Aimar. No duró demasiado la situación porque la legislación dice que los técnicos extranjeros deben haber dirigido tres años a equipos de la máxima categoría en su país y Aimar tuvo que irse. Se recurrió a los hombres de casa y se formó el tándem Fernando Ramos "Nano", Miguel Angel Lotina, con José Luis Gilabert de nuevo en la preparación física, para finalizar la temporada, después de algún intento de que alguien le dejara el carnet a Aimar para que pudiera seguir. La temporada finalizó con el Logroñés en decimocuarto lugar, pasando apuros, y con el traspaso de Ruggeri al Real Madrid y la marcha de un jugador con carisma, Agustín Abadía, al Atlético de Madrid. Marcos Eguizábal cambió la Junta Directiva y fichó como gerente del club a José Julio Carrascosa, contratándose los servicios de José Luis Romero como entrenador. El equipo tenía como extranjeros a Islas y Alzamendi y no hubo necesidad de fichar un tercero. Tras unos comienzos dubitativos en la segunda vuelta, el Logroñés hizo una campaña excepcional, no sólo de resultados, sino también de juego, llegándose al final con aspiraciones para intentar meterse en la Copa de la UEFA, algo que estuvo casi al alcance de la mano. Los blanquirrojos Cristóbal, Pedro y Aragón fueron convocados a lo largo de la temporada para la selección Sub-21, y el público disfrutó de muy buen fútbol en muchos partidos. Al final, el Logroñés conseguía la mejor clasificación de su historia, el séptimo puesto de la clasificación a sólo un punto de entrar en el sueño europeo. Finalizó la temporada con la marcha del técnico José Luis Romero. Para la próxima campaña se firmó a David Vidal como entrenador, un hombre que se hizo como técnico en el Cádiz y que en la temporada 1979-80 defendió los colores blanquirrojos como jugador.
1990-1999: Años de gloria y comienzo del declive

La primera temporada de David Vidal en el banquillo de Las Gaunas (1990-91) llevó al municipal un juego poco brillante, pero efectivo. El Logroñés, que había realizado un fútbol de calidad un año antes -con Romero como técnico- pasó a una etapa más gris pero igual de práctica. Los blanquirrojos concluyeron la temporada en la décima posición de la tabla y alcanzaron en la Copa del Rey los cuartos de final de la Copa del Rey. El Spórting le cerró el paso de las semifinales tras un polémico arbitraje. Al año siguiente, el Logroñés ya fue noticia desde la pretemporada. Marcos Eguizábal, presidente y propietario del club, consiguió el fichaje de Anton Polster. El jugador austríaco había sido máximo goleador de la Liga española dos años antes, militando en las filas del Sevilla. La clasificación para la Copa de la UEFA se convirtió en la gran meta de los blanquirrojos, pero el resultado final de la temporada resultó un calco de la anterior. El décimo puesto en la clasificación y otra vez el Spórting de Gijón, en los cuartos de final de la Copa del Rey cerraron al Logroñés las puertas de Europa. Anton Polster fue traspasado al término de esa campaña al Rayo Vallecano dejando en Logroño la nostalgia de sus goles.

La ausencia de un goleador fue el déficit que el Logroñés arrastró la siguiente temporada, en la que a punto estuvo de perder la categoría. David Vidal siguió en el banquillo de Las Gaunas por tercera campaña consecutiva. Sus buenas relaciones con el presidente fueron su mejor aval, una vez que los aficionados ya habían comenzado a restarle crédito. Sin embargo, Marcos Eguizábal se vio obligado a cesar a Vidal a principios de diciembre, cuando el equipo figuraba en los últimos lugares de la clasificación y el aficionado comenzaba ya a pedirle cuentas al propietario. El empresario riojano decidió acceder a la petición popular ante la creciente presión y cesó al técnico gallego pocas horas antes de que el Logroñés recibiera al Deportivo de La Coruña. Lotina se hizo cargo de la dirección técnica del equipo durante tres partidos, pero Eguizábal fichó para dirigir al equipo a un entrenador argentino, Carlos Aimar, que ya había tenido un fugaz paso por La Rioja, unos años antes. Los resultados comenzaron a llegar, especialmente tras el fichaje de un desconocido jugador ruso, Oleg Salenko, que se destapó como un gran goleador. Los tantos de Salenko permitieron al Logroñés realizar una segunda vuelta sensacional y afrontar el último partido de Liga con opciones de salvarse. El Cádiz, ya descendido, fue el rival de los blanquirrojos. Un gol del motricotarra, Luciano Iturrino, dio la victoria a los riojanos y permitió al Logroñés seguir entre los grandes.

En la temporada 93-94, la principal incorporación del Logroñés se realizó en la gerencia del club. Jesús López cesaba en sus funciones -después de una última etapa como gerente cargada de polémica- y era José Manuel Fernández quien asumía el cargo. El asturiano, exjugador del Spórting, llegó a Logroño con una contrastada experiencia en la entidad gijonesa y en el Real Burgos. La llegada de Fernández al club riojano sirvió para reorganizar las categorías inferiores. La temporada del primer equipo no fue brillante. El Logroñés sufrió nuevamente para mantener la categoría (concluyó en décima quinta posición) y las expectativas que había levantado la presencia de Aimar en el banquillo resultaron frustradas. Al final de la campaña, las discrepancias entre el técnico y el presidente derivaron en la salida del argentino del club, tras la conclusión de su contrato. El equipo prácticamente se desmanteló al término de la campaña con los traspasos de Poyatos, Salenko y Romero al Valencia, y el fichaje de Lopetegui por el Barcelona. En julio de 1994, Eguizábal le entregó la dirección del equipo a un técnico serbio, Blagoje Paunovic, desconocedor del club y del fútbol español. El entrenador condujo a la plantilla a un calamitoso estado físico del que ya no se recuperó ni siquiera tras su cese. Al serbio le sustituyó Fabri, quien únicamente dirigió al equipo en tres partidos, pero en los que no consiguió ningún punto. Las urgencias marcaron las decisiones presidenciales. Eguizábal recurrió a otro hombre inexperto para intentar salvar al Logroñés del descenso. José Augusto, una leyenda del fútbol portugués, componente de la delantera del mejor Benfica de todos los tiempos (aquella liderada por Eusebio) demostró que el banquillo le venía grande. Fue cesado cuando el conjunto blanquirrojo prácticamente estaba descendido y en su lugar llegó Antonio Ruiz, un hombre sin experiencia como entrenador pero que afirmó creer en los milagros. Ningún hecho sobrenatural salvó al Logroñés de caer a la Segunda División. Rubén Galilea dirigió al equipo en los últimos partidos sin enmendar la marcha del equipo.

Marcos Eguizábal había chocado contra la afición blanquirroja que no le perdonaba al presidente la venta de los mejores jugadores del equipo. Así, Emilio Ganuza asumió la presidencia de la entidad, aunque su actividad estuvo supeditada en todo momento a las decisiones del propietario del club. El hombre que acababa de ascender al Levante de Segunda B a Segunda A, Juande Ramos, asumió la dirección del equipo y la secretaría técnica fichó jugadores con únicamente 90 millones. El acierto fue pleno. El Logroñés ascendió a Primera División en Toledo, después de derrotar al equipo verde en el estadio de El Salto del Caballo, donde el equipo estuvo acompañado por más de dos mil aficionados riojanos. El gol de José Vicente Simeón, casi a la conclusión del partido, y el pitido final desató el júbilo entre los seguidores blanquirrojos. Al día siguiente, más de 10.000 personas se congregaron en la plaza del Ayuntamiento de Logroño para recibir al equipo, que había concluido la temporada como subcampeón de Segunda A (sólo fue superado por el Hércules) y que militaría en la siguiente entre los grandes del fútbol español.

En el verano de 1996 se produjo la venta del club. Un grupo de empresarios riojanos le compraron a Marcos Eguizábal todas las acciones del club y comenzaron a desarrollar un proyecto que devolvió la ilusión a los aficionados. Se les prometieron grandes fichajes -que luego no llegaron- y se contrató a un técnico muy querido por los aficionados, Miguel Angel Lotina, que se había ganado el prestigio clasificando al Numancia (equipo de Segunda B) para los cuartos de final de la Copa del Rey. Pero, las cosas no le salieron bien al técnico vizcaíno. Una parte del Consejo de Administración le cuestionó desde su llegada y los resultados nunca le acompañaron. Las expectativas creadas no se cumplieron y Lotina fue cesado. Le sustituyó Líber Arispe, un técnico uruguayo con el que los resultados no mejoraron y también fue destituido. El Consejo recurrió a un hombre "milagroso", Carlos Aimar, con quien el equipo siguió su marcha descendente hasta la Segunda División. El Logroñés inició la temporada pasada con el único objetivo de ascender a Primera División, categoría que se había perdido en junio de 1997. El consejo de administración blanquirrojo confió la suerte de la primera plantilla a Víctor Muñoz, exjugador del Zaragoza. Barcelona y Sampdoria, que había vivido su primera experiencia en los banquillos en Mallorca, donde no completó una temporada que concluyó con el ascenso del equipo bermellón. Sin embargo, el técnico maño no tuvo suerte en su etapa en La Rioja. Malos resultados y el mal ambiente que reinaba en el vestuario propiciaron el adiós precipitado de Muñoz, que había llegado para un proyecto de dos años. Antes de concluir la primera vuelta dejaba su puesto y se hacía cargo del equipo Nacho Martín, exjugador del Logroñés y técnico del primer equipo en la efímera etapa de Miguel Ángel Lotina en el club. A Martín le sustituyó en enero Marco Antonio Boronat. Éste cuajó una excelente segunda mitad, en la que llegó a sumar treinta y un puntos. Boronat y sus hombres lograron la permanencia en la División de Plata en el último partido de Liga. Jugaban en Las Gaunas contra el Lleida y perdían. Sin embargo, el Extremadura impidió en Almendralejo la victoria del Jaén, conjunto que finalmente ocupó la plaza de descenso a Segunda B que durante muchas jornadas ocupó el equipo riojano.
1990-1999: Historia reciente
Marco Antonio Boronat repitió como entrenador del C.D.Logroñés después de la brillante segunda vuelta de la temporada anterior que llevo al equipo a evitar el temido descenso a 2-B. La temporada 1998-99 comenzó de forma sorprendente ya que, sin haber realizado ningún fichaje estrella, el Logroñés se colocó en los puestos de ascenso al conseguir diez de los doce primeros puntos en juego. Pero no fue más que un espejismo porque pronto volvió el juego irregular y resultados adversos no esperados que se combinaban con victorias de mucho mérito. Al buen comienzo liguero le siguió una racha de una sola victoria en diez partidos en los que la afición pasaba de disfrutar del buen juego frente a Las Palmas al aburrimiento frente a equipos como el Eibar o el Mérida.

Los blanquirrojos, después de seis partidos sin ganar, consiguieron lo que ningún equipo había conseguido en catorces jornadas: derrotar al Numancia en un partido para recordar. El equipo soriano ganaba por dos a cero pero, en once minutos, Clotet, Manel y Nayim dieron la vuelta al marcador. El Logroñés tuvo que defenderse hasta el final con dos hombres menos, por lo que la victoria tuvo un sabor m…s especial. De aquí al final de la primera vuelta se ganó fuera de casa a equipos importantes como el Sevilla (con uno de los mejores partidos de toda la temporada) y al Recreativo de Huelva, pero se perdía en casa todo lo que se ganaba fuera de Las Gaunas. A pesar de la irregularidad, la primera vuelta finalizó con el equipo riojano en posiciones cómodas con 31 puntos en su casillero.

La segunda vuelta fue mucho peor ya que se entró en una dinámica de resultados negativos y sólo se ganaron cuatro partidos, curiosamente contra los equipos de arriba. Se ganó al Toledo y Rayo Vallecano y se repitieron las victorias de la primera vuelta frente al Numancia y Recreativo. El C.D. Logroñés fue bajando posiciones hasta colocarse muy cerca de los puestos de descenso y, como en la temporada anterior, se jugó su continuidad en la División de Plata en el último encuentro de la Liga. El partido estuvo rodeado por la polémica ya que tanto al Logroñés como al Leganés les bastaba con el empate para mantener la categoría. El partido acabó empate a cero goles y el conjunto blanquirrojo evitó el descenso y finalizó la temporada en la 16ª posición con 48 puntos. El jugador más destacado de la temporada fue el delantero Manel, que volvió a demostrar su olfato goleador ya que consiguió veinte goles en los 39 partidos que disputó, además fue el jugador que más minutos disputó.

1999-2009: Descenso a Tercera, lucha en Segunda B y descensos administrativos
En la temporada 1999/2000 llegaría el descenso con el que tanto estuvo jugando el conjunto blanquirrojo. Después de una pésima temporada con Marco Antonio Boronat al frente del equipo, el Logroñés llegó al último partido de la Liga con la imperiosa necesidad de obtener un triunfo ante el ascendido Villarreal, pero necesitaba de otros resultados favorables en distintos campos para que el milagro se obrara y el C.D. Logroñés lograra mantener la categoría. Los de Boronat hicieron por una vez lo que precisaban, pero los resultados del resto de equipos involucrados en la lucha por mantener la categoría le fueron adversos. Así se consumó el descenso a la Segunda División B.El Logroñés pudo recuperar la categoría en los despachos gracias a los problemas económicos de uno de los equipos que permaneció en la Segunda División, pero el club riojano también estaba inmerso en una grave crisis económica que no sólo no le permitió mantener la plaza en la categoría de plata del fútbol español sino que tuvo que comenzar la temporada en el Grupo XV de la Tercera División y no en la Segunda B.Éste fue un mal menor ya que el club estuvo a punto de desaparecer. En la campaña 2000/01, los blanquirrojos arrasaron en el grupo navarro-riojano de la Tercera División y lograron la clasificación con once puntos de ventaja sobre su siguiente perseguidor y 18 sobre el cuarto, último equipo que tenía acceso a la liguilla de ascenso.En esta liguilla, el Logroñés tuvo que jugar contra el Sestao, el Figueruelas y el Bezana. Los hombres dirigidos por Rubén Galilea demostraron ser los más fuertes y lograron el ascenso a la Segunda División B.En la temporada 2001/02 el cuadro riojano aspiraba a lograr una de las cuatro primeras plazas del Grupo II que le dieran opciones de entrar a la liguilla de ascenso a la Segunda División. A pesar de ser un equipo recién ascendido, el Logroñés se había reforzado para obtener el ascenso y era uno de los favoritos junto a los conjuntos catalanes. Emilio Remírez, que había realizado un buen trabajo al frente del Calahorra, era el encargado de llevar a buen puerto al equipo logroñés. Durante buena parte de la temporada el Logroñés se mantuvo en la parte alta de la clasificación pero, ya iniciada la segunda vuelta, los problemas económicos afectaron a una plantilla que comenzó a perder el norte y las posibilidades de situarse entre los cuatro primeros. Emilio Remírez dejó el equipo y se llegó a un final de temporada marcado por los malos resultados que impidió incluso clasificar al equipo para disputar la Copa del Rey la temporada siguiente, el Logroñés concluyó la competición en un más que discreto undécimo puesto.

Al año siguiente el Logroñés acabó en las manos de Martín Berrocal y Jose Ángel Zalba. El equipo realizó una buena campaña a lo largo de toda la temporada, lo que le permitió acabar tercero en su grupo, tras el Real Unión y el Barakaldo. Sin embargo en la liguilla de ascenso a 2ª División, se torcieron las cosas y tras perder los dos primeros partidos el ascenso se complicó mucho, aunque la victoria en Las Gaunas frente al Universidad de Las Palmas por 1-0 elevó la moral de los aficionados blanquirrojos. De todas formas, tras perder en el cuarto partido en Cádiz, el Logroñés se quedó sin opciones de ascender y los dos últimos partidos frente al Barça B fueron solo de trámite, aunque los azulgranas tuvieron oportunidad de ascender hasta el último partido, aunque finalmente el ascenso se lo llevó el Cádiz.

En la temporada 2003-04, el Logroñés remodeló casi toda su plantilla aunque el objetivo desde pretemporada siguiese siendo el ascenso a la división de plata. Tras una temporada muy irregular, el conjunto blanquirrojo llegó a la última jornada jugándose la permanencia en la categoría frente al Barakaldo. Como a los dos equipos les servía el empate para salvarse, se firmó un pacto y resultado final fue de empate a 0. De esta forma el Logroñés acabó la temporada en la décimo quinta posición, muy lejos del objetivo que se había fijado a principios de la temporada.

Tras terminar la temporada, reaparecieron los problemas económicos en el club, ya que la plantilla exigía que se les pagase los salarios que el club tenía pendientes con ellos. Como esto no se llegó a producir, el equipo sufrió un nuevo descenso administrativo, el segundo en cuatro años, y estuvo a punto de desaparecer. Tras un verano muy convulso, apareció de nuevo en la escena Juan Hortelano, quien compró el Club a los actuales propietarios. De la mano de Hortelano llegó también Janos Beke Bustos, quienes hasta el momento son el Presidente y Vicepresidente del Club Deportivo Logroñés, respectivamente.
En septiembre de 2004, el Ayuntamiento resolvió unilateralmente el convenio de cesión de Las Gaunas y se negó a que el Logroñés jugase en “su casa” y llegó hasta el punto de cambiar las cerraduras del campo. De esta forma condenaron a la numerosa afición del Logroñés a tener que ir a ver a su equipo al campo de hierba artificial del Mundial 82, y todo ello gracias a que la Federación Riojana de Fútbol se lo cedió al Logroñés para que pudiese jugar sus partidos de local en Logroño, ya que durante la pretemporada, los nuevos dirigentes del Logroñés estuvieron mirando campos para poder jugar y entrenar por los pueblos cercanos a la capital riojana. La Comunidad Autónoma por su parte también impidió mediante la Guardia Civil, que el equipo que se había creado para estar en Tercera División y lograr el ascenso de nuevo a la categoría de bronce, entrenase en la colonia de Albelda, donde lo había hecho hasta la fecha.
El Logroñés volvió a saltar a los terrenos de juego una temporada más aunque no logró clasificarse para el play off de ascenso. Durante la temporada, el equipo pudo volver a Las Gaunas para disputar sus partidos, pero sin acceso a las oficinas.La temporada siguiente se reforzó el equipo bastante bien y tras clasificarse para el play off, se consiguió el ascenso en La Romareada tras eliminar al Escobedo en primera ronda y al Universidad de Zaragoza en la segunda.

En la categoría de bronce jugó las dos siguientes temporadas, haciendo un papel muy discreto y consiguiendo la permanencia en las últimas jornadas. Tras finalizar la temporada 2007-08, el club no paga lo que debe a la plantilla de esa temporada y es nuevamente descendido a Tercera División. Era el tercer descenso administrativo en menos de diez años y esta vez si que parecía el fin del Logroñés, pero ese verano apareció un empresario navarro, Javier Sánchez, que le compró el club a Juan Hortelano por un euro y sacó un año más al equipo en Tercera. Eso si, a pesar del cambio de propietario, los problemas económicos siguieron ya que los jugadores seguían sin cobrar y eso les llevó a encerrarse en Las Gaunas en señal de protesta.

Como los pagos seguían sin llegar, el equipo no se presentó en el campo de La Estrella en diciembre de 2008 para enfrentarse contra el Calasancio y a las pocas semanas volvió a suceder lo mismo en Navarrete, lo que supuso la eliminación del Logroñés de la competición y su descenso a Regional Preferente, además de no poder ascender en la siguiente temporada como sanción. Éste fue el final del Club Deportivo Logroñés. La entidad sigue viva en los juzgados hasta que el juez liquide la sociedad.




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